En este blog solo encontrarás reseñas de libros que en algún momento me ha apetecido leer. Ninguna ha sido encargada ni pedida por autores o editores, y todos los libros los he comprado. En resumen: un blog de reseñas no interesadas para que sean interesantes.



lunes, 21 de noviembre de 2016

Los misterios de Madrid - Antonio Muñoz Molina




            Al pensar en Antonio Muñoz Molina nadie piensa en novelas de humor, pero Los misterios de Madrid lo es. Y, además, magnífica. Una de esas obras que dignifican el humor sin más que recurrir a un personaje caricaturesco acicalado con un lenguaje cuidadísimo y un ritmo pausado y constante que hacen de Lorencito Quesada, el protagonista, un tipo que nada tiene que envidiar a ningún «loco» insigne.

            Lorencito Quesada es un triste dependiente en El Sistema Métrico, en la imaginaria Mágina, trasunto de Úbeda. Lleva toda la vida en ese puesto, pero a la vez es reportero de Singladura, el panfleto local, donde en sus crónicas informa y describe el majestuoso esplendor de las costumbres del lugar. Entre ellas, por ejemplo, las procesiones de Semana Santa. Lorencito es un tipo pudoroso y amante de las buenas costumbres, y siente por el sexo femenino un respeto reverencial muy vinculado con su incapacidad para relacionarse, la cual, a su vez, tiene mucho que ver, aunque él no se dé cuenta, con su inane inocencia y su condición de tímido y convencido meapilas anclado en un pasado inexistente.

            He puesto el ejemplo de la Semana Santa porque la novela comienza cuando uno de los tipos más influyentes de la ciudad hace llamar a Lorencito para informarle de una desgracia y encomendarle la solución: alguien ha robado una de las dos figuras más importantes de la localidad: el Santo Cristo de la Greña, al cual pronto hay que sacar en procesión. Por suerte, el ladrón ha dejado una pista que permite ponerle nombre, porque ha perdido algo: su inconfundible peluquín.

Antonio Muñoz Molina. Úbeda. 1956
            Y así es como Lorencito emprende viaje a Madrid para solucionar tamaño desaguisado con la mayor discreción. Al Madrid de su juventud, del que informaban los lugareños cuando iban de viaje a la capital. El Madrid de los años 60 que aún tenía mucho del pueblo que todos los inmigrantes, estudiantes y viajeros llevaban a él. Sin embargo el Madrid que le recibe es el de los años 90. La respetable pensión donde acudían los viajeros de Mágina es ahora un tugurio repugnante, el sexo florece por las calles poniendo a Lorencito en grave riesgo de tentación, y la ciudad ha adquirido unas dimensiones que sobrepasan la inocencia y el candor de un Lorencito varado en un pasado que sigue creyendo vigente y glorioso. Solo a base de tortas el protagonista va adaptándose a la realidad.

            El proceso de encontrar al Santo Cristo de la Greña hace también de Los Misterios de Madrid una novela de intriga, incluso una novela negra. Y muy bien llevada. Tan bien que la intriga se funde con lo humorístico haciendo una sola cosa. En la novela la ciudad se convierte también en personaje. En algo/alguien que ha cambiado y cambia con cada calle tornándose ora acogedor, ora amenazador. Contado por un narrador que adopta la óptica de Lorencito, con un tono que recuerda al NO-DO, de desastre en desastre y de sinsabor en sinsabor nada le ocurre a Lorencito Quesada que no mueva a la compasión y a la sonrisa, y así el lector sufre por él y se alegra de sus éxitos. De pifia en pifia, de exitillo en exitillo hasta el exitazo final. La historia de un tonto que triunfa a base de honradez y buena intención.

            Una novela maravillosamente escrita que a veces, por ese tono, me ha recordado al Caballo desnudo de José Luis Sampedro. Otro autor magistral que nadie vincula a las novelas de humor.

            Leed Los misterios de Madrid.


           


          Una selección de novelas Antonio Muñoz Molina:

            
  

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